lunes, 13 de diciembre de 2010

Antecedentes históricos y de contexto, Fuente Ministerio de Relaciones Exteriores

Antecedentes históricos y de contexto
i) En América Latina

En términos generales, a partir de la década de 1970 en América Latina y el Caribe se experimentaron profundos cambios en materia de migración. De receptora de inmigrantes provenientes de ultramar, se convirtió en un par de décadas en una región de alta emigración y Estados Unidos en el destino principal de las corrientes migratorias. Con todo, el desplazamiento internacional de la población fue adquiriendo creciente complejidad debido a una serie de factores que lo han estimulado y caracterizado. Todos los países de la región son emisores, algunos de ellos receptores y otros territorios de tránsito hacia un destino extra regional. El comportamiento económico que han mostrado en los últimos decenios ha sido inestable, y la reactivación que se insinuó en algunos durante los años noventa y luego en 2000, apenas consiguió revertir las graves consecuencias de la “década perdida” de 1980 y la volatilidad de los años noventa.

Las asimetrías en el desarrollo parecen afectar significativamente a las economías de la región y, sumadas a la precariedad del empleo y la profundización de las tensiones sociales, se traducen en una sensación de vulnerabilidad social. Es por ello que la emigración se percibe como alternativa para enfrentar las difíciles condiciones de vida, la incertidumbre laboral y la disconformidad con los resultados del patrón de desarrollo.

El análisis del panorama migratorio de los países de América Latina y el Caribe permite apreciar continuidades y cambios, motivados por los factores que configuran el escenario social en que se desenvuelven las estrategias de movilidad internacional de la población regional. Al respecto, destacan los siguientes:

• Crisis económicas y políticas que han afectado a diversos países de la región y que, en varios casos, se han prolongado en el tiempo o han provocado un repentino deterioro de la economía, como sucedió en Argentina a fines de 2001.
• La relativa estabilidad política y económica alcanzada por países como Costa Rica y más recientemente Chile, que se han convertido en nuevos focos de atracción de la región.

El desarrollo y difusión de las nuevas tecnologías —como las vinculadas a las comunicaciones— y la disminución de los costos relativos del transporte han permitido que migrar sea una opción factible para muchos. Aun cuando siempre es necesario contar con un capital para esos efectos, gracias a las redes sociales transnacionales establecidas a lo largo de los años en la actualidad el número de personas que tienen la posibilidad de desplazarse internacionalmente es cada vez mayor.

El incremento de las restricciones al ingreso y permanencia de inmigrantes en Estados Unidos y la Unión Europea, principales destinos de la migración latinoamericana y caribeña, ha dado lugar a una emigración por conductos irregulares, incentivada por la demanda laboral e instrumentalizada por mafias que trafican con personas, lo cual sitúa a los derechos humanos en el centro de las preocupaciones que despierta este desplazamiento.

ii) En Colombia

Colombia, históricamente, se ha caracterizado por una gran movilidad de población y se registra históricamente en tres olas comprendidas en los periodos de la década de los años sesenta (mayoritariamente hacia Estados Unidos, primera ola), la década de los años ochenta (dirigido a Venezuela, segunda ola) y la década de los años noventa (en rutas hacia España, tercera ola).

La emigración colombiana a Estados Unidos se produjo en los años sesenta y setenta, y se reprodujo en los noventa, especialmente por factores económicos –posibilidades de conseguir empleo y aumentar los ingresos- y, en alguna medida, por razones políticas –relacionados con la amenaza de grupos armados al margen de la ley. Esta migración se caracteriza por un nivel educativo alto de los migrantes, buen conocimiento del idioma inglés, mayor proporción de mujeres y una importante presencia de migrantes de clase media y alta.

En cuanto a la emigración hacia España aumentó considerablemente a partir del año 1998, lo que se explica en gran parte por la crisis económica del país en los años 1998-1999, especialmente en ciertas regiones como el Eje Cafetero, y por el atractivo que presenta este país para integrar laboralmente al colectivo inmigrante, además de la facilidad idiomática que presenta para los colombianos. Este atractivo fue favorecido en el 2001 por acuerdos firmados entre Colombia y España, orientados a regularizar los flujos migratorios especialmente en el ámbito laboral, contemplando aspectos como la contratación temporal de trabajadores, la expedición de visas para ese propósito y el retorno voluntario, entre otros. Actualmente el colectivo colombiano en España constituye la cuarta nacionalidad más numerosa, precedida por la marroquí, la ecuatoriana y la rumana. Los migrantes colombianos en España se caracterizan por ser mayoritariamente mujeres, tener un nivel educativo medio y pertenecer a clase media y media baja.
Por otra parte, la emigración a países vecinos reviste particularidades que exigen darle un trato diferente. Actualmente la emigración de colombianos hacia países vecinos es afectada por las políticas de seguridad fronteriza, sin dejar de lado las coyunturas económicas y políticas que caracterizan a los países de la región. Para el caso colombiano en particular es importante señalar que la migración transfronteriza ha estado muy ligada al tema del desplazamiento forzado hacia frontera, asilo y el refugio. Los emigrantes transfronterizos se caracterizan por tener un bajo nivel socioeconómico y ser residentes en buena medida de las regiones fronterizas del país.

Según estimación realizada con modelos indirectos teniendo en cuenta la evolución de stocks desde 1985, el DANE calculó que para 2005 había una población de 3.378.345 colombianos residiendo de manera permanente en el exterior.

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