La reunión de los presidentes César Gaviria y Rafael Caldera permitió inaugurar una manera diferente de manejar todo cuanto tiene que ver con las relaciones de Colombia y Venezuela, dentro de los mecanismos del diálogo directo y el marco de la globalidad. Hizo posible, en primer lugar, la comprensión por las partes involucradas de que el proceso de integración de los dos países siempre estará afectado por los incidentes y los problemas, muchos de ellos nuevos y graves, y que el avance no será solo en las cosas positivas .
Lo importante y obligatorio para todos, en concepto de los mandatarios, es tener la voluntad y la decisión de buscarles solución conjunta, de una manera constructiva, en el marco de esta relación que es la relación de pueblos hermanos .
Como política sugerida que debe seguirse pueden quedar las palabras de Gaviria en la rueda de prensa conjunta: No nos podemos rasgar las vestiduras ni poner el grito en el cielo cada vez que haya un conflicto, cada vez que surja un incidente .
Ello significa, como lo señala con certeza el ministro de Relaciones Interiores de Venezuela, Ramón Escovar Salom, la introducción de nuevo estilo, nuevo enfoque de lo que sucede entre dos países que tienen un destino irreversible de unión, solidaridad y vecindad .
El hecho de que el presidente Gaviria y todo el gabinete ejecutivo de Colombia hubieran viajado a Caracas para hablar con sus equivalentes venezolanos es, en sí mismo, un paso definitivo en la búsqueda de estrechar los lazos entre los dos países.
Así lo reconoció éste sábado la prensa venezolana, que otorgó gran despliegue y dedicó amplios espacios al registro de todo cuanto ocurrió en las reuniones bilaterales previas a la firma del Acta de la Casa Amarilla, a la reunión de los mandatarios y a las primeras conclusiones. En Venezuela hay coincidencia en considerar que uno de los resultados más importantes de la reunión fue el hecho de llevar las relaciones al plano de realidad al que las llevaron los dos presidentes, que hablaron con franqueza, con un lenguaje moderno .
La pauta la trazó Gaviria en Bogotá, al decir que no es realista pensar en una relación sin problemas entre dos países que comparten 2.200 kilómetros de una de las fronteras más vivas del continente y que protagonizan el proceso integrador más avanzado del mundo en desarrollo.
Voluntad, ante todo Caldera, al recibir a Gaviria en el aeropuerto de Maiquetía, no sólo compartió las palabras de su colega, sino que dijo, incluso, que considerar una relación en la que no haya problemas que atender sería imposible, hasta podríamos pensar que absurdo .
La clave del éxito está en tener la voluntad de solucionarlos, sin hacer de cada incidente un gran conflicto, porque sería un error que no nos perdonarían nuestros hijos y las futuras generaciones, que cada pequeño incidente tratáramos de volverlo un conflicto , como puntualizó Gaviria.
Reuniones binacionales No hay problema que no pueda resolverse a través del diálogo, y no hay diálogo que no pueda conducir a una solución, existiendo como existe el reconocimiento de la necesidad y la voluntad de integrarse , dijo Caldera.
Aunque la reunión conjunta pretendía revisar los avances en la relación binacional, algunas comisiones fueron más allá y, además de formular recomendaciones de aplicación inmediata, produjeron resultados concretos e importantes.
Uno de ellos es el relativo al comportamiento colombiano en relación con la crisis financiera y monetaria de su vecino, sobre lo cual diversos sectores de ambos lados de la frontera expresaron, antes del viernes, inquietudes crecientes.
Como lo destaca el diario El Globo, Colombia ayudará a Venezuela para que pueda superar su crisis, y para ello no tomará medida alguna que pueda afectar el proceso integrador.
Por el contrario, y como lo revela El Diario de Caracas, a partir de septiembre, cada cuatro meses se reunirán los técnicos de los dos países para coordinar su política monetaria, presupuestaria, fiscal y de intercambio comercial .
Así, Colombia ofreció seguridad de que no invocará la cláusula de salvaguardia monetaria prevista en el Acuerdo de Cartagena para casos de devaluación abrupta de la moneda de uno de los países socios, en este caso, el bolívar.
También hubo anuncios concretos en uno de los temas que genera mayores preocupaciones en los dos países: el de las migraciones irregulares. Una comisión especial estudiará y ofrecerá en breve plazo fórmulas eficaces de solución.
Al respecto, un planteamiento formulado en el Acta de la Casa Amarilla dice en forma expresa que en la medida en que el problema de las migraciones irregulares se solucione, desaparecerán las perturbaciones en el manejo de otros asuntos.
El problema es más notorio de Colombia hacia Venezuela, pero no necesariamente los inmigrantes irregulares son colombianos. A través de Cúcuta y otros puntos de cruce pasan, según sostienen las autoridades venezolanas, muchos inmigrantes peruanos, ecuatorianos y de otros países latinoamericanos.
Aparte de la introducción del nuevo enfoque y del nuevo estilo, de la ratificación de los mecanismos del diálogo directo, de la coincidencia en el marco de la globalidad y de la adopción de algunas medidas concretas, la reunión del viernes fue importante por otras razones que no escaparon al análisis de la canciller Noemí Sanín de Rubio.
Es necesario, dijo la ministra colombiana, formar en todos los estudiantes venezolanos y colombianos la conciencia de lo que significa la integración, para que no solo algunos sectores sean parte de ella, sino que todos nos involucremos .
Esa especie de pedagogía de la integración permitirá, en cierto modo, superar los problemas surgidos del empirismo al que se han visto abocados los dos países, en los que todos debimos aprender de integración .
El proceso ha permitido avanzar mucho en todos los aspectos del proceso. Pero, según Sanín, tenemos que profundizar y hacer claridad en el sentido de que no hay ni modelos para imitar ni fórmulas aplicables a todos los casos.
Caminante, no hay camino; se hace camino al andar , dijo la ministra a manera de síntesis del que considera debe ser el criterio de los negociadores para buscar las soluciones, y de los colombo-venezolanos, según el término usado por Gaviria, para comprender que a pesar de las soluciones, siempre habrá problemas.
En concepto de la Canciller, los gobiernos futuros tendrán que continuar por ese camino del permanente aprendizaje, hasta consolidar una cultura de la integración que permita tener una América unida y más desarrollada .
Tanto Gaviria como Caldera hablaron con franqueza, con un leguaje moderno .
Publicación
eltiempo.com
Sección
Información general
Fecha de publicación
8 de mayo de 1994
Autor
ORLANDO GAMBOA
Contribuir a apoyar la generación de dinámicas transnacionales entre España y Colombia tendientes a constituir a la población migrante como motora de desarrollo, tanto en sus lugares de origen como en destino, poniendo especial énfasis en el fundamental papel de la mujer colombiana. De manera particular se espera apoyar los flujos migratorios entre Madrid y Colombia ordenados y fundamentados en un constante intercambio de información entre origen y destino.
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