jueves, 23 de diciembre de 2010

A PONERLE CORAZÓN A LA CANCILLERÍA : RODRIGO PARDO, Fuente eltiempo.com

Las relaciones internacionales de Colombia, a partir del 7 de agosto, deben apuntar a mejorar la situación interna en lo social. Se trata de ponerle también corazón a la Cancillería , dijo el futuro ministro de Relaciones Exteriores, Rodrigo Pardo, en una entrevista con este diario.

La imagen internacional, agregó, debe ser reconstruida ahora con mucha paciencia, después del escándalo del narcocasete, sin esperar resultados de un día para otro .

Pardo habló también de la crisis en Venezuela y sus incidencias en Colombia.

A raíz de los acontecimientos recientes, una de las consecuencias de las que más se ha hablado es del deterioro de la imagen de Colombia en el exterior. En el gobierno próximo a posesionarse, de qué manera se le hará frente a esta compleja situación? Lo primero que hay que decir es que el problema de la imagen de Colombia es muy difícil, y ha sido así durante muchos años. Y si algo se demuestra con los eventos recientes es que causarle un daño grande a la imagen del país es algo que se puede hacer en un día. Pero reparar ese daño es un trabajo que exige muchas semanas, meses y hasta años. Lo lamentable es que el país, con todos los cambios que hubo durante la administración Gaviria, y con los logros en la política contra el narcotráfico, y especialmente contra el narcoterrorismo, había logrado una mejora en su imagen, y lamentablemente todo este episodio ha echado por la borda mucho del trabajo realizado. Ahora lo que corresponde hacer es un trabajo sistemático, un trabajo sin prisa, mejor dicho, con prisa pero sin pensar que se pueden lograr objetivos de un día para otro. Un trabajo sostenido y sistemático para demostrarle al mundo cuál es la realidad colombiana. Este es un país donde hay muchos problemas que preocupan a la comunidad internacional, pero al mismo tiempo es un país donde hay muchas cosas positivas. Hay que hacer un trabajo sistemático para mostrarle al mundo la Colombia positiva, que es la que menos se ve por fuera del territorio nacional.

Pero esa imagen internacional está originada en unos problemas evidentes y concretos del narcotráfico en Colombia? No cree usted que en la medida en que se recupera la imagen también hay que atacar unos frentes internos muy complicados, muy difíciles? Indudablemente. La mala imagen se basa en la existencia de situaciones reales. Es verdad que en Colombia hay un gravísimo problema de narcotráfico, es verdad que en Colombia hay un gravísimo problema de derechos humanos, es verdad que en Colombia hay unos niveles altísimos de pobreza. Lo que no es verdad es que el país sea solamente narcotráfico, violaciones de los derechos humanos, y pobreza. Este es un país en el que más logros se ha alcanzado en la lucha contra el narcotráfico, el que más ha hecho en este campo, el que ha pagado un precio más alto; este es un país que ha hecho avances políticos en los últimos años, como ningún otro, por la nueva Constitución y con los cambios que en general se han alcanzado. Y este es un país que también en su economía ha logrado diversificar las exportaciones, crecer y modernizarse más que la mayoría de los países equivalentes en el nivel de grado de desarrollo. Entonces lo que necesitamos es mostrarle al mundo esa Colombia positiva. Esa Colombia positiva de la cual salen, como lo dice todo el mundo, los Fernando Botero, los García Márquez, los César Rincones, incluso más que eso, 36 millones de personas anónimas que no están vinculadas y que no quieren estar vinculadas ni con el narcotráfico ni con las violaciones de los derechos humanos y que no son verdugos sino víctimas de esos fenómenos.

Y hay otro factor muy importante para explicar la mala imagen. Le quiero mencionar dos. Uno es que hay problemas reales. Pero el segundo es que la comunidad internacional ve a Colombia con estereotipos que le impiden entenderla. Es muy frecuente que se miren situaciones de derechos humanos, por ejemplo, como se veía la de otros países latinoamericanos en épocas dictatoriales, y no se entienda la complejidad del panorama de la violencia en Colombia. O el problema del narcotráfico, también, que se vea como si fuera un problema solamente nacional de Colombia, y no un fenómeno global de toda la comunidad de naciones de la cual forman parte muchos países también.

Es decir que, en ese orden de ideas, hay un estigma en la comunidad internacional, concretamente en Estados Unidos y en otros países en desarrollo que, siendo grandes consumidores de narcóticos, quieren tener una especie de chivo expiatorio del gran problema de la droga? Yo creo que las sensibilidades van cambiando de país a país. En Estados Unidos hay mayor preocupación por el narcotráfico que por cualquier otro tema. En muchos países europeos hay mayor preocupación por el problema de los derechos humanos. Sí creo que hay un estigma, y sí creo que pueda haber intencionalidad política en algunos sectores para desviar las políticas de lucha contra el narcotráfico solamente en Colombia. Pero me parece al mismo tiempo que se ha ido demostrando que lo único que funciona son los enfoques globales, y que por eso la comunidad internacional ha ido reconociendo que se necesita perfeccionar los mecanismos de cooperación, lo cual implica que otros países paguen costos, si no semejantes, por lo menos importantes como los que ha pagado Colombia en la lucha contra el narcotráfico.

Se dice que organizaciones de izquierda en Colombia han hecho una gran campaña internacional para hablar de los derechos humanos por fuera, y que el gobierno reaccionó de una manera un poco tardía: creó una consejería de derechos humanos y se ha tratado de mejorar esta imagen. Pareciera entonces que que en esa materia vamos como a la defensiva...

Yo creo que hemos cometido un error de identificar a los derechos humanos como una bandera de la izquierda. Y una política de derechos humanos tiende a verse como una concesión a la guerrilla. Y tiende a verse como una política en contra de las fuerzas institucionales. Incluso de las Fuerzas Armadas de Colombia. Creo que ese es un error conceptual. Hay países que sin ninguna inspiración de izquierda, como los Estados Unidos, han tenido la defensa de los derechos humanos como un principio esencial de su vida política y de su política exterior. En Colombia también se necesita una política de derechos humanos que tiene que ser global y que tiene que tener en cuenta que los principales violadores de los derechos humanos en los últimos años en Colombia han sido las fuerzas que se oponen a las instituciones. Pero ese enfoque global tiene como doble presente que también la impunidad con los sectores dentro de las instituciones que violan los derechos humanos tiene que acabarse. El problema es que ese estereotipo de que los derechos humanos son una bandera de la izquierda, se ha convertido en un obstáculo para que podamos hacer una política de derechos humanos. Yo afortunadamente veo que el doctor Samper está muy interesado en tomar el toro por los cuernos en este problema, y hacer una política seria, para buscar una mejor defensa de los derechos humanos. Colombia es un país donde cerca de 28.000 personas mueren al año violentamente.

Por parte de las fuerzas que se oponen al sistema y por cuenta de las mismas autoridades? En total. Nadie puede estar tranquilo con esa realidad.

Si a un particular le viola sus derechos otro particular, en fin de cuentas tiene al Estado para que lo proteja. Pero cómo se entiende que un agente del Estado viole los derechos de una persona y se pongan las dos situaciones en el mismo nivel? Yo creo que esa es una concepción que ha sido uno de los obstáculos para que la acción de las Organizaciones No Gubernamentales a nivel internacional sea más efectiva para contribuir a mejorar la situación de derechos humanos dentro de Colombia. Y es que sin duda el hecho de que la guerrilla viole los derechos humanos, no justifica que lo hagan los agentes del orden. No reconocer las violaciones de los derechos humanos por parte de actores como la guerrilla, las organizaciones paramilitares, el narcoterrorismo, que están combatiendo a las fuerzas armadas, pues también es tapar el sol con la mano. Entre otras cosas porque el porcentaje de violaciones causado por todas estas fuentes es mayor, muchísimo mayor que el porcentaje de violaciones causada por los miembros del Estado.

Asuntos como el narcotráfico y como el problema de los derechos humanos son dos cuestiones fundamentales que hacen que Colombia en el exterior tenga una imagen mala. Eso afecta en términos concretos, por ejemplo intercambios comerciales, por ejemplo desarrollo, cooperación, asuntos técnicos, etc.? Nos puede llegar a afectar. Colombia ha tenido un desarrollo exitoso de su comercio internacional, ha aumentado el comercio, han aumentado las exportaciones, han aumentado las importaciones, pero no se puede desconocer que estos dos problemas, junto con el del medio ambiente quizás, tienden a ser los puntos principales de la agenda global de las relaciones internacionales. Eso quiere decir que en los grandes foros, todos los países, incluidos los países más desarrollados, están preocupados por este tema. Y por consiguiente esperan un cierto tipo de comportamiento por parte de Colombia. Eso hace que lo que pueda hacer Colombia en la búsqueda de objetivos nacionales para reducir o terminar el narcotráfico, para reducir o terminar las violaciones a los derechos humanos y para preservar el medio ambiente, las acciones nacionales que llevemos a cabo para lograr esos objetivos están vinculados a los procesos que se están dando a nivel internacional. A las negociaciones en los foros multilaterales, a las políticas que los países industrializados están adelantando sobre estos temas. Ahí es donde se da el fenómeno que los analistas internacionales consideran como una interdependencia, o una dependencia mutua. Lo que pueda hacer Estados Unidos para reducir los niveles de drogadicción, está vinculado a lo que haga Colombia en materia de lucha contra la producción de drogas y viceversa. Lo que nosotros podamos hacer para reducir el comercio de drogas, está hasta este momento vinculado con lo que hagan los Estados Unidos para reducir la demanda. O en materia del medio ambiente ocurre lo mismo. Lo que nosotros podamos hacer en materia de protección del medio ambiente está relacionado con los niveles de gas carbónico que hay en los países industrializados. En los Estados Unidos, por ejemplo y en los países industrializados, hay mayor producción de CO2 que en los países atrasados. En la medida en que esto se siga produciendo, nuestra políticas de protección a los recursos naturales son menos efectivas. Entonces lo que hay es una interdependencia y por eso si hay una característica típica de esta nueva fase en las relaciones internacionales después de la guerra fría, es la necesidad de que el mundo tenga esquemas de cooperación. Cooperación quiere decir ponerse de acuerdo, ajustar políticas nacionales en función de objetivos globales. No quiere decir que haya armonía de intereses. No quiere decir que no cuestan las políticas. Quiere decir que distribuimos equilibradamente los costos, y que ponemos a las políticas nacionales ajustadas en función de objetivos multinacionales. El caso del narcotráfico es clarísimo. Nosotros necesitamos que las políticas nacionales de países donde hay lavado de dinero, donde hay producción de químicos, donde hay consumo, donde hay producción de hoja de coca, se acomoden a una política de cooperación. A una sola política de cooperación que haga efectiva la sumatoria de todas estas opciones en los países individual.

En ese contexto Colombia, no está en este momento en un punto de gran desventaja a raíz del escándalo que se ha desatado? Indudablemente, el daño que se ha hecho es muy grande, y el costo es muy alto, porque para la opinión pública en muchos países de lo que podríamos llamar el primer mundo o el Norte, es relativamente fácil creer que en Colombia no se está luchando contra el narcotráfico. Basta una versión no sustentada. Basta un rumor para que mucha gente lo crea. En eso no nos podemos equivocar, porque estamos estigmatizados, porque hay muchos estereotipos y muchas simplificaciones en la manera como se analiza este tema de las drogas. Por eso es tan importante recuperar la imagen y fortalecer la credibilidad del país. Hay una imagen que es distorsionada, porque este no es un país ni de narcotraficantes, ni es tampoco un país que esté decidido a dejarle vía libre al narcotráfico. Por el contrario, la verdad, y los colombianos sabemos que estamos seguros de ella, es que hemos hecho más esfuerzo y hemos pagado más costos que cualquier otro país contra el narcotráfico. Y que hemos sido más valientes y hemos tenido más decisión para combatirlo. Entonces tenemos que cambiar una imagen que es distorsionada, mostrando una realidad que es verdadera.

Pasando a otro tema, la situación de Colombia con respecto a sus vecinos es un delicada, por ejemplo en el caso concreto de Venezuela, de qué manera puede afrontarse en el nuevo gobierno la crisis que se está dando en Venezuela y sus implicaciones para Colombia? Yo creo que las relaciones con Venezuela siempre son difíciles, por el hecho de que los problemas y los asuntos que unen a dos países con 2.200 kilómetros, una población de frontera de 7 millones de personas, una historia en la cual fuimos una misma nación en una época, en la cual hemos tenido diferencias en otra época, en fin, siempre será una relación difícil. Afortunadamente en los últimos años hemos encontrado mecanismos para manejar constructivamente los asuntos bilaterales y para avanzar en los temas donde la cooperación es más factible. Como la integración económica, por ejemplo. La integración económica entre Colombia y Venezuela avanzó desde 1991 hasta 1994 más que en cualquier otra parte de países de América Latina. Muchos problemas que durante muchos años causaron dolores de cabeza, y causaron tensiones entre los dos países, han dejado de causarlos porque se están tratando de una manera constructiva, y se han sabido canalizar. Me parece que los dos países han aprendido mucho en el manejo de los temas difíciles. Ahora, hoy enfrentamos dificultades que no son nuevas, que las hemos enfrentado en el pasado, hay dificultades indudablemente por la situación económica de Venezuela, que ha obligado a tomar algunas medidas que el gobierno del presidente Caldera consideró necesarias para solucionar la crisis. Lo que más le convendría a Colombia es que esas medidas cumplan su objetivo. Si el gobierno del presidente Caldera, mediante estas medidas, lograr regularizar la situación, ponerle freno a una crisis financiera que se estaba presentando de mucha gravedad, entonces la integración en el mediano plazo seguirá adelante. Peor para la integración sería que se profundizarán los problemas o que estas medidas no funcionaran.

Y habría entonces un efecto muy grave en Colombia? Yo creo que si. Yo creo que para Colombia la integración con Venezuela es muy importante, como es para Venezuela muy importante la integración con Colombia. Hoy en día, para los productos de exportación no tradicionales de Colombia, Venezuela es el segundo mercado después de los Estados Unidos.

Cuando yo estaba de embajador en Venezuela, fui testigo, por ejemplo, de la llegada a Venezuela de muchísima gente en Colombia que no eran grandes exportadores ni grandes productores. Gente que tenía pequeñas empresas, hasta microempresas. Hasta microempresarios recibí yo en la Embajada de Colombia en Caracas!. Gente que con la integración encontró mercados adicionales para sus productos. Y con la posibilidad de exportar, que estoy seguro nunca hubieran tenido ni la intención ni la posibilidad de exportar en ausencia de un esquema de integración. Y exactamente ocurre en el sentido contrario. Venezuela ha encontrado en Colombia un mercado para productos distintos a la petroquímica, a la industria petrolera, y Colombia para Venezuela es el primer mercado de productos no tradicionales de exportación. Entonces, desde el punto de vista económico, la integración es demasiado importante para los dos países. Yo creo que eso es claro no solamente para los gobiernos, sino para los sectores privados de los dos países, y por eso creo que en ambas naciones habrá todos los esfuerzos que se requieran para preservarla. Eso desde el punto de vista estrictamente económico. Ahora, dos países que están obligados a convivir porque son vecinos, y que van a seguir siendo vecinos para siempre, pues necesitan tener un esquema de entendimiento, y de convivencia, y yo creo que la integración económica ha tenido la ventaja de generar un ambiente propicio para tratar todos los puntos de la agenda bilateral, incluso aquellos en los cuales hay más dificultades. Ahora, finalmente los colombianos y los venezolanos tenemos muchas cosas que nos unen. Es verdad que hay problemas, es verdad que hay temas que nos pueden separar. Pero hay muchísimo más de lo que nos une. Los colombianos y los venezolanos somos básicamente un grupo humano único. Las diferencias que hay entre los colombianos y los venezolanos comunes y corrientes son muy pocas y hay lazos de amistad, hay lazos de historia, hay lazos de religión, incluso, de lengua, lazos de muchos tipos que nos unen. De manera que yo creo que preservar la integración es fundamental.

En este momento en que se está dando una crisis profunda en Venezuela y que hay unos lazos económicos que son una especie de cordón umbilical el tema del golfo queda entonces en tercer plano? No. Yo creo que el tema del diferendo se puede seguir tratando de la misma manera como se ha tratado hasta ahora. Que es a través de una comisión de gente representativa de las fuerzas políticas, que viene realizando el trabajo con discreción, a través de negociaciones bilaterales porque ese es el mecanismo, en el cual están de acuerdo los dos países y siguiendo un mecanismo de negociación que está pactado en el Acta de San Pedro Alejandrino.La Comisión Negociadora tiene 5 temas a su cargo: tiene temas de migraciones, de navegación en los ríos internacionales, de intensificación de hitos en la frontera terrestre, y de las cuencas hidrográficas. Sobre todos esos temas puede haber distintos criterios, o puede haber incluso intereses no coincidentes entre los dos países. Es fundamental tener acuerdos sobre los mecanismos para tratarlos. Y Colombia y Venezuela desde 1989 tienen un mecanismo en los cuales los dos países están de acuerdo. Si no estuviéramos de acuerdo en los mecanismos para tratar los temas sobre los cuales estamos en desacuerdo, habría problemas de tensiones, habría crisis mayores.

Pero esos mecanismos en el caso concreto del diferendo pareciera que ya no conducen a ningún sitio...

Lo que pasa es que uno no puede desconocer que el trabajo de la comisión negociadora necesita de un ambiente político apropiado y ha habido problemas en Colombia y Venezuela en los últimos dos años que han hecho un poco más difícil ese trabajo. Pero la verdad es que la comisión negociadora ha avanzado sobre todos los temas, e inclusive a finales del año pasado produjeron un informe para los presidentes de los dos países sobre los avances de cada uno de los cinco temas, y aunque ese informe todavía no lo conoce el doctor Samper, el hecho de que exista un informe sobre los avances en todos los temas, muestra que las negociaciones no han sido en vano. Lo que pasa es que para llegar a la solución de unos problemas tan complejos se necesita posiblemente más tiempo, se necesita que existan las condiciones políticas adecuadas.

Si usted tuviera que resumir en un punto el viraje que va a dar el nuevo gobierno en materia de relaciones internacionales, cuál sería ese punto? El mismo punto que hay en el proyecto interno del gobierno, que fue expuesto en campaña: enfatizar en los asuntos sociales. A nivel internacional hay muchas iniciativas que tienen que ver con la lucha contra la pobreza, con la búsqueda de relaciones económicas menos desiguales, con la búsqueda de un régimen de comercio más equilibrado. El año entrante, por ejemplo, en Copenahue, Dinamarca, habrá una reunión cumbre mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo social. El gobierno del presidente Samper hará muchos esfuerzos por lograr influir en esta cumbre, para que temas como el empleo, que es uno de los temas principales en la agenda de esa cumbre, y que es uno de los temas principales en la agenda interna de la administración Samper, puedan avanzar y se pueda lograr un esfuerzo de la comunidad internacional; que nosotros podamos utilizar para ser más efectivo los esfuerzos internos en la lucha contra el desempleo, en la lucha contra la pobreza, en la lucha contra las desigualdades etc.

Es decir, que va a hacer una gestión adaptada hacia esfuerzos internacionales que conduzcan a un mejoramiento social en Colombia? Exactamente. Mediante mecanismos de cooperación, mediante acciones multilaterales, mediante la influencia en los foros multilaterales que se ocupan de este tema. Hay muchos. En esta semana está reunida, por ejemplo una sección del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. Allá se están tratando temas que tienen que ver con el desempleo, con las migraciones, con la pobreza; yo creo que esos son los temas más importantes en el proyecto interno del doctor Samper. Y también lo serán en el proyecto externo. Lo que buscaremos es que el manejo internacional de esos temas ayude a ser más efectivo los esfuerzos internos. Ahora, el doctor Samper también ha hablado de avanzar hacia una segunda fase de la apertura, en la cual Colombia quiere buscar fortalecer la capacidad de competencia en los mercados internacionales. La política exterior tiene que trabajar en función de esos objetivos. Objetivos como la adquisición de ciencia y tecnología, como la adquisición de conocimientos, como la transferencia en general de conocimientos a través de las instituciones que existen para eso en el mundo. Tenemos que hacer esfuerzos que nos permitan vincularnos a las nuevas corrientes del conocimiento a nivel mundial, y también tenemos que apoyarnos con acciones de tipo político: desde la Cancillería, con los esfuerzos que se hagan desde el punto de vista técnico en el Ministerio de Comercio Exterior para negociar un régimen de comercio más equilibrado.

Es cómo ponerle corazón a las relaciones exteriores? Claro. Exactamente. Ponerle corazón a la política exterior.

El contexto latinoamericano es delicado, además de Venezuela, por Haití y algo por Perú...y por su puesto por Cuba.

Yo creo que en general en América Latina hay una situación difícil, porque América Latina en este momento no es uno de los actores principales de las relaciones internacionales. Porque la participación de América Latina en el comercio internacional ha disminuido.

Por qué ha bajado la producción?.

Ha habido una recuperación en el último año, pero la pérdida en la participación del comercio global de América Latina en los últimos 10 años ha sido muy notoria. Se han deteriorado los términos de intercambio también. Es decir, se necesitan más productos de exportación de los países latinoamericanos para intercambiarlos por la misma cantidad de productos de los países industrializados. Entonces hay problemas, y hemos visto, con los dos golpes en Venezuela, en el año 92, con la suspensión de algunas garantías políticas en el Perú, en el 91, con un intento parecido que se hizo en Guatemala, hemos visto que el avance democrático que vimos con mucho optimismo en los años 80, no se ha consolidado. Y hemos visto incluso que el efecto de algunas políticas de choque ha causado perturbaciones políticas de la gravedad del asesinato de un candidato presidencial en México, o el alzamiento en Chiapas. Más lo de Chiapas que de lo de Colosio como respuesta a la cuestión económica, o el caracazo en Caracas, o en fin, problemas en muchas partes del continente. Entonces yo creo que sí hay problemas a nivel global. Ahora, a nivel particular, si está lo de Haití que es un caso casi durante 3 años sin resolver, ni poderse resolver, lamentablemente. Hay un consenso político, y hay una coincidencia de toda la comunidad latinoamericana en el sentido de apoyar el proceso democrático y por consiguiente apoyar al presidente que fue elegido democrácticamente por primera vez en muchos años en Haití, pero no hemos encontrado las acciones efectivas para restablecer a Jean Bertrand Aristide en el poder.

Esos problemas de América Latina, que acaba de mencionar, en Perú, Guatemala, Venezuela, México, ahora Haití, podrían tener para Colombia una implicación en sus relaciones exteriores? Si. Yo pienso que definitivamente el hecho de que haya problemas económicos y políticos en América Latina, obliga y hace todavía más necesario los mecanismos de entendimiento y de integración.

Y en cuanto a Cuba?.

Sí. Por otra parte está lo de Cuba que también en las reuniones multilaterales recientes ha sido uno de los temas de los cuales se ha hablado más. Y que indudablemente hay mucha preocupación por lo que allí pueda pasar.

Colombia podría ejercer ahora antes una influencia muy fuerte para que se democratice la isla, para que se encuentren mecanismos económicos, políticos? Yo creo que Colombia no puede ni tener ni dejar de tener relaciones con un estado en función de la situación interna de ese estado. O tampoco debe abrir o cerrar relaciones con el objetivo de afectar los asuntos internos de un estado. Colombia debe ser respetuoso del principio de no intervención y del respeto a la libre determinación de los pueblos. Y lo que si es claro es que con un estado como Cuba, con cuya forma de gobierno podemos tener diferencias o podemos tener deseos de cambios, o lo que sea, independientemente es un país con el que tenemos muchos asuntos que tratar. Cuba es un país casi vecino. Vecino por una parte por la Cuenca del Caribe, no tenemos fronteras marítimas, pero casi que llegamos a tenerlas, incluso. Está creciendo el comercio entre los dos países, y lógicamente la manera como se resuelvan los problemas de Cuba van a afectar el clima de ese gran vecindario del Caribe, del cual nosotros formamos parte. Entonces no podemos ser indiferentes ante la situación, y sobre todo no podemos dejar de tener mecanismos de entendimiento entre dos pueblos que independientemente de la forma de gobierno, tienen muchos asuntos que tratar.

A pesar de que muchos grupos guerrilleros en Colombia operan a nombre de una ideología o de un sistema castrista, o que en una época hubo relaciones entre el gobierno de Cuba y guerrilleros colombianos, y que incluso el gobierno cubano no ha sido muy tajante en descalificar a la guerrilla colombiana? Lógicamente partimos del entendimiento de que así como somos respetuosos del principio de no intervención con otros, exigimos que otros sean también respetuosos con el principio de no intervención con nosotros. Partimos de la convicción de que hoy en día Cuba no tiene ni la intención ni la posibilidad de apoyar a la guerrilla colombiana, que por otra parte es una guerrilla que ha ido perdiendo sus ideales, sus banderas y se ha ido convirtiendo en otro tipo de movimiento. Usted detecta que la guerrilla colombiana no tiene ningún sustento internacional ni desde el punto de vista ideológico, ni desde el punto de vista material?.

Hoy en día, 1994, cuando el comunismo se acabó, cuando se disolvieron la Unión Soviética, cuando Cuba atraviesa una crisis económica de proporciones inimaginables, estoy convencido de eso.

La OEA en manos de un colombiano, qué beneficios le puede traer a Colombia?.

Yo creo que el principal beneficio que tiene el hecho que el presidente Gaviria sea secretario general es la posibilidad de recuperación de la credibilidad de la OEA. Hemos visto al presidente Gaviria, como presidente de Colombia, que tiene una gran capacidad de revolcar, y la OEA necesita en cierta medida un revolcón en muchos aspectos. La OEA ha perdido credibilidad. Y ha perdido efectividad, la prueba es que las últimas crisis continentales en Panamá y en Haití la OEA no ha desempeñado prácticamente ninguna función. Yo creo que a Colombia lo que más le conviene es que la OEA sí funcione. Porque el hemisferio necesita un foro en el cual pueda tratar los asuntos de todas las Américas. Hay muchos temas, sobre todo en este contexto global de fortalecimiento de los bloques, hay muchos temas hemisféricos que son importantes y que hay que solucionarlos. Y recuperar la credibilidad y efectividad de la OEA me parece que para Colombia es muy importante. Lógicamente el hecho de que un expresidente colombiano sea secretario general de la OEA pues aumenta el prestigio del país y es algo de lo cual nos podemos sentir muy orgullosos. Yo estoy seguro que en el secretario general encontraremos una persona con la cual el tradicional compromiso de Colombia con la organización se podrá desempeñar con una total confianza y por consiguiente maximizando el potencial de efectividad.

Las embajadas de Colombia en el exterior van a tener un vuelco, como hace poco lo anunció Samper, el hacer de los embajadores personas mucho más ejecutivas?.

Indudablemente la diplomacia ha cambiado muchísimo. La diplomacia ya ha dejado de ser una actividad puramente protocolaria, formal, para convertirse en una acción mucho más real. Entre los cambios que el doctor Samper ha propuesto está el de modernizar nuestras misiones en el exterior. Y el de revisar la función de los consulados, especialmente con la población colombiana que vive en el exterior. Colombia es un país atípico donde casi un 10 por ciento de su población puede vivir en el exterior, según los estimativos que existen. Y todos esos ciudadanos que viven por fuera de Colombia merecen y requieren de una acción más cercana del Estado. Los consulados deben desempeñar esa función y hasta el momento no lo han hecho por diversos motivos, porque no tienen los medios, porque no tienen la mentalidad, porque en muchos casos no tienen los funcionarios que se necesitan para eso. La apertura económica requiere de embajadas más activas, más vinculadas a la actividad comercial, al conocimiento de la economía, embajadores más atentos a las oportunidades que haya para la comercialización de nuestros productos, embajadores más preocupados por la apertura de mercados, y por las medidas que se puedan tomar en otros países contra las exportaciones nuestras. Embajadores más comprometidos, en fin, con los productores colombianos, que están tratando de comercializar sus productos en el exterior.

No será una representación en el exterior de cuotas políticas, como lo ha sido durante mucho tiempo? No. Indudablemente esa es una mentalidad que está ya llamada a recoger, entre otras cosas por la imposición no solamente de nuevas realidades nacionales que hace a la opinión pública muy poco tolerante frente a eso. Sino por las realidades internacionales. Hoy en día un país que está en un proceso de apertura y en un contexto de una economía globalizada, no puede renunciar a tener agentes diplomáticos que ayuden a la competitividad de los productores nacionales. Sencillamente eso lo impone la realidad, lo imponen las exigencias de un proceso de apertura en el cual estamos comprometidos y en el cual creemos además que tiene como requisito que el gobierno dentro del ámbito que le corresponde le de la mano al sector privado.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Información general
Fecha de publicación
4 de julio de 1994
Autor
JESUS ORTIZ NIEVES

No hay comentarios:

Publicar un comentario