jueves, 23 de diciembre de 2010

HABRÁ UN MEJOR FUTURO, Fuente eltiempo.com

Miles de personas salen diariamente en busca de un futuro mejor. Abandonan su tierra porque son víctimas de amenazas, de violencia directa o porque definitivamente allí ya no se puede vivir. Ellos conforman otra Colombia, a veces olvidada, a veces criticada y que, en muchos casos, ha pasado a engrosar las filas de los desempleados, mendigos, drogadictos, desempleados y abandonados. Otros, desafortunadamente no muchos, sí han logrado cumplir sus sueños de un futuro mejor.

Precisamente, a todos ellos dirige hoy su mirada el Episcopado Colombiano dedicado a analizar el fenómeno de los desplazados en nuestro país, tema central de su Asamblea Plenaria Ordinaria.

Los 79 obispos del país, y otras autoridades en el tema, presentan y discuten la primera parte de una investigación que se inició en marzo de 1993, bajo la coordinación de la Sección de Movilidad Humana del Episcopado, con la participación de varias instituciones, sobre los desplazados por la violencia y otros factores que influyen en las migraciones del campo hacia la ciudad.

Más de 3.000 parroquias fueron encuestadas, así como organismos no gubernamentales e instituciones del Estado. Cada parroquia recibió un formulario (hasta ahora unos 1.000 han respondido, es decir, aproximadamente el 35 por ciento). Allí figuran datos sobre el número de familias que llegan a la parroquia por desplazamiento, de dónde proceden, año en el que más casos se presentaron y las posibles causas de la migración como guerrilla, narcos, esmeralderos, paramilitares, policía y milicias.

Aunque solo en octubre se conocerán los datos definitivos, ya se han establecido algunas conclusiones iniciales y se han identificado diferentes problemáticas en torno a este tema.

Según monseñor Pedro Rubiano, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, son aproximadamente dos millones los colombianos que se encuentran fuera del país. Y ya dentro de él, hay millones de campesinos y gente de la provincia que se dirigen hacia las ciudades intermedias y grandes y contribuyen así masivamente a aumentar de forma impresionante los cinturones de miseria, donde el acoso de las sectas fundamentalistas, la mendicidad, prostitución, desempleo, violencia y drogadicción cobran víctimas en cantidades incalculables .

El desplazamiento forzoso constituye una verdadera lacra social, pero, al parecer, hemos aprendido a convivir con él sin grandes traumas. Queremos buscar respuestas específicas a cada fenómeno, formular criterios de juicio y proponer directrices de acción siempre dentro del Plan Global de Pastoral , agrega el prelado.

Se ha establecido que fue en 1985 cuando se agravó el fenómeno de los desplazados a nivel interno.

Algunos se ven obligados a partir como resultado del conflicto armado que aún persiste en el país. Hay enfrentamientos continuos entre el Estado Estado con grupos insurgentes y cuyos protagonistas transgreden en forma habitual las normas del Derecho Internacional Humanitario.

La guerra integral y los plazos del gobierno saliente para liquidar a la guerrilla no prosperaron y esto implica la continuidad de un conflicto armado interno que no tiene solución en el plano militar y que genera desplazamiento interno en la medida en que la población civil no combatiente es irrespetada por los protagonistas armados .

Para el Episcopado, de todas maneras no se pueden desconocer los resultados de algunos acuerdos como los realizados con la Corriente de Renovación Socialista o las Milicias Populares en Medellín.

De todas maneras quedan muchos obstáculos por vencer: presencia del narcotráfico, cultivos de amapola, marihuana y de nuevos mercados y carteles. Subsiste el paramilitarismo, con nuevas formas y nuevas expresiones en más regiones del territorio nacional y también se ha detectado un aumento de los grupos de autodefensa campesina, especialmente en el Magdalena Medio.

A esto se suma la violación de los derechos humanos y otros problemas de delincuencia común, secuestro, tenencia inequitativa de la tierra y crisis en el sector agropecuario, así como la pérdida de los valores morales...

Datos movilizados Estas manifestaciones de violencia tradicional son una constante en los últimos 10 años.

Desde entonces se presentan zonas críticas de expulsión de la población como el Magdalena Medio, el Meta, los Llanos Orientales, la zona de Urabá, la del Catatumbo y el Sur del Cesar, el Bajo Cauca y el nordeste antioqueños, los departamentos de Córdoba, Valle, Cauca y Putumayo son, entre otras, zonas críticas de expulsión de población.

En la contraparte se encuentran ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga, Apartadó, Montería, Villavicencio y Barrancabermeja que se han convertido en centros de asentamiento de los desplazados internos . Municipios y ciudades intermedias como Cartagena, Sincelejo, Pereira, Florencia, Popayán, Chiquinquirá, Sogamoso, Arauca, Tame, Cúcuta, Ocaña, son epicentro de atípicos crecimientos urbanos como consecuencia de la violencia, según el informe del Episcopado.

Igualmente, se ha señalado que mueren más de diez personas diariamente por motivos políticos. Cuatro en enfrentamientos entre ejército y guerrilla, una en acción de limpieza social y cada dos días, una es desaparecida.

La mayoría de los desplazados no cuentan con apoyo especial ni mecanismos que les brinden alguna esperanza. Muchos salen a aventurar y terminan mal.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Información general
Fecha de publicación
6 de julio de 1994
Autor
MARISOL ORTEGA GUERRERO

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