Principales consecuencias de la trata de personas
Siendo una de las violaciones más graves de los Derechos Humanos, la trata de personas niega el principio de la dignidad humana al reducir a la persona a un objeto o mercancía. Vulnera el derecho a la vida, la libertad, la igualdad, la integridad física y psicológica, la salud, la seguridad personal y al trabajo digno, entre otros.
Las consecuencias de la trata sobre cada víctima varían según la edad, el sexo, la modalidad y duración de la situación de explotación y las características de cada persona. La trata tiene repercusiones individuales, familiares y en la sociedad en general.
Las principales consecuencias psicológicas que se producen en las personas víctimas de trata son:
Disminución o anulación de su autonomía al no poder tomar decisiones, ni tener control sobre su vida; Angustia y temor frente a las amenazas de los tratantes; Desorientación e incertidumbre sobre su situación y, Aislamiento de su entorno y de sus redes familiares y sociales de apoyo.
Con mucha frecuencia la violencia física es ejercida por parte de los tratantes como una manera de someter a las víctimas y dejar bien claro quién tiene el control. Los posibles efectos en la salud física comprenden: Lesiones (contusiones, laceraciones, fracturas, quemaduras). Incapacidades (óseas o musculares, daños en los órganos de los sentidos, problemas dentales). Fatiga, agotamiento. Desnutrición. Agudización de enfermedades preexistentes. Muerte.
Por la alta dosis de angustia, miedo y desesperación, es común que las víctimas desarrollen enfermedades psicosomáticas, como problemas en el sistema digestivo e inmunológico, dolores de cabeza, trastornos del sueño y de la alimentación.
Teniendo en cuenta la modalidad de trata, en la explotación sexual hay también efectos adversos en la salud sexual y reproductiva como: VIH/SIDA; Infecciones de transmisión sexual, ITS y sus complicaciones (inflamación pélvica, infecciones en el tracto urinario, cistitis, cáncer cervical e infertilidad). Problemas menstruales. Dolor agudo o crónico durante las relaciones sexuales, lesiones vaginales. Consecuencias negativas como resultado de abortos inseguros. Inhabilidad para negociar encuentros sexuales con protección. En lo psicológico, la explotación sexual produce: Disminución de la autoestima y la valoración propia. Sentimientos de culpabilidad y vergüenza. Dificultades para establecer relaciones interpersonales y de pareja.
Así mismo, son frecuentes el rechazo, la estigmatización y las recriminaciones por parte de la familia, amigos y comunidad. La trata con fines de explotación laboral trae consigo: El incremento de la vulnerabilidad para adquirir infecciones y parásitos. Desnutrición, enfermedades como resultado de condiciones de trabajo riesgosas y peligrosas. Lesiones y ansiedad producidas por la violencia física de los tratantes. Dependiendo de las condiciones de la actividad se pueden producir complicaciones osteomusculares, respiratorias, dermatológicas, auditivas y visuales.
En las niñas, niños y adolescentes víctimas de la trata, los efectos son aún más devastadores, puesto que además de lo mencionado anteriormente, su proceso de desarrollo físico, emocional, cognitivo y social se ve gravemente alterado.
La mayoría de las modalidades de explotación de la trata tienen consecuencias a nivel económico, debido a las deudas atribuidas a las víctimas por parte de los tratantes por motivos de la adquisición de documentos, gastos de viaje, alimentación, alojamiento y comida.
Uno de los principales efectos que producen las distintas modalidades de trata es la marginalización social y cultural. Al ser trasladadas a un contexto que les es ajeno, las víctimas generan condiciones de aislamiento del medio social y negación de sus derechos, debido a que no cuentan con sus redes familiares y sociales de apoyo, desconocen las entidades que les pueden brindar protección y asistencia o tienen temor de denunciar los hechos al pensar que es factible ser deportadas o criminalizadas. Esta situación empeora cuando la víctima se encuentra en un país con idioma y costumbres diferentes.
La persona que ha sido víctima de la trata no es la única afectada por este delito: también hay repercusiones sobre la familia de la víctima. Frecuentemente en las familias se presentan rupturas en las relaciones. Cuando las familias desconocen el paradero de la persona y las condiciones en que se encuentra se generan angustia y temor, alterando la tranquilidad de sus integrantes. La seguridad de las familias también puede ser vulnerada debido a las amenazas y posibles agresiones por las redes de tratantes. A nivel económico las familias se pueden ver perjudicadas por las deudas adquiridas por la víctima —incluso perder sus propiedades—, e incurrir en gastos para encontrarla, o una vez ésta llega nuevamente al hogar, en tratamientos para facilitarle la reconstrucción de su proyecto de vida. Especialmente en los casos de explotación sexual, la familia puede ser objeto de estigmatizaciones y rechazo en su comunidad.
Contribuir a apoyar la generación de dinámicas transnacionales entre España y Colombia tendientes a constituir a la población migrante como motora de desarrollo, tanto en sus lugares de origen como en destino, poniendo especial énfasis en el fundamental papel de la mujer colombiana. De manera particular se espera apoyar los flujos migratorios entre Madrid y Colombia ordenados y fundamentados en un constante intercambio de información entre origen y destino.
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